
Mi padre me contaba cómo las películas del viejo oeste hacían las delicias de su generación. Los "cowboys" malos con sombreros de alas anchas para protegerse del sol, sobre sus briosos caballos, asaltando bancos y siendo perseguidos por los "cowboys" buenos, quienes siempre al final, los capturaban y los metían a la cárcel. ¡Ah! esa época maravillosa en la que al salir del cine, la gente sentía que triunfaba la justicia, que el crimen no pagaba y que todo valía la pena.
Vivimos días en que ha regresado el viejo oeste, pero más retorcido, y sin la rebribución que se siente cuando se cumple con a ley de Dios y de los hombres. Al día de hoy han ocurrido más de 350 asesinatos en nuestra sufrida isla; no contemos los suicidios por la crisis económica. Me deprimen los pederastras que no reciben su castigo. Los crímenes de cuello blanco que tienen en bancarrota a un país de gente buena y desesperanzada, no siempre se identifican y para colmo la tentación de los muchos juegos de casinos, loterías, entre otros muchos, y ahora como si fuera poco: "La videolotería". ¡Qué bueno sería regresar al viejo oeste!
¡Puerto Rico lo hace mejor! ¿Qué nos pasa Puerto Rico?
Estos “slogans” tan conocidos por nuestro pueblo son más pertinentes que nunca, analicemos: 7 de los 11 artículos de más demanda mundial son hechos en Puerto Rico -- ejemplo: marcapasos -- nuestros jóvenes profesionales, ejemplo: ingenieros, enfermeras y maestros, entre otros, son reclutados en nuestra isla por personas que vienen del exterior a contratar sus servicios. El éxodo de profesionales a Estados Unidos es alarmante. Una buena asignación para los economistas sería informarnos en dólares y centavos la pérdida para el país de estos profesionales. Entre otras muchas cosas, aquí podemos decir ¡Puerto Rico lo hace mejor!
Pero tenemos corta memoria y nuestra sangre latina se apodera de nuestro verbo.
Situaciones tan ridículas como las recogidas por la prensa televisiva en el caso de la huelga de la UPI nos lo demuestran. No podía creer lo que veía cuando un señor que se decía padre de dos estudiantes de la UPI habló de derramar su sangre, pero que a sus inocentes hijas no las tocaran. ¿De qué hablaba este señor? ¿Sabe en realidad lo que está pasando? Puede que también sea una persona con sus propias agendas y no tenga relación alguna con estudiantes.
Lo que sí ha preocupado a la mayoría de las personas que vieron las citadas imágenes televisivas, fueron los tubitos de sangre que mostraron con total desfachatez. Me pregunto, ¿no se necesitan órdenes médicas para estas extracciones de sangre? ¿Quién hizo las órdenes médicas? Y si no, ¿qué laboratorio se atreve a sacar muestras y entregarlas a las personas que, por cierto, no eran pacientes? ¿Está permitido por ley? ¿No hay un caso de seguridad en salud? ¿Y si alguna de estas muestras de sangre estaba contaminada: VIH, hepatitis, etc.? ¿No es un riesgo para la salud? ¿Está permitido o no entregar sangre para politiquería barata? Si no es así, ¿qué medidas van a tomarse? ¿Habrá sanciones o es que está permitido que cada quien haga lo que le dé la gana y a Dios que reparta suerte?
Economías tan reconocidas y exitosas como la de Chile, tienen previsto catástrofes como el reciente terremoto que sufrimos, y tienen una reserva para hacerle frente, ya que ellos no cuentan con la ayuda federal de los Estados Unidos (FEMA).
Si continuamos con la realidad de nuestros hermanos latinos en otros países, continuemos con la próspera economía de Chile. Este país cuenta con un presupuesto de $9.5 billones para una población de 15 millones de habitantes si la comparamos con la de Puerto Rico de alrededor de $27.8 billones para una población de casi 4 millones de habitantes, la proporción… ¿no es desproporcionada? ¿Qué nos pasa Puerto Rico?
Los universitarios de cualquier parte del mundo estarán en desacuerdo no sólo con las disposiciones que establezca su alma mater, sino también con cualquier situación que se produzca en su país, tiene la lógica del pensamiento en su más puro estado, es cuando como idealistas aspiran a la perfección, como si esto fuera posible. Pero también es la época para fomentar la educación y formación de la reflexión y del "diálogo".
En nuestros días estamos presenciando la protesta por la protesta en sí misma. Por un lado, la realidad del déficit que vive el país. La universidad no está exenta de esta falta de fondos, si consideramos que sus recursos vienen del fondo general.
Añadámos que en nuestro país cualquier universidad privada tiene un costo por curso promedio de $5,000 versus $20,000 en la Universidad de Puerto Rico. Salones de clases con muy pocos estudiantes no hacen costo efectivo el curso en cuestión. A este planteamiento muchos dirán que es obligación del recinto ofrecer las opciones que otros no ofrecen, claro que si ¡Si hubiera dinero! ¿Por qué hay pocos ofrecimientos de verano? Pues porque resultan super costosos. En la Universidad de Puerto Rico el costo por curso es de $25,000 versus $3,500 en las universidades privadas. Entonces si añadimos los costos de matrícula, que en la Universidad de Puerto Rico son tres veces más bajos que en cualquier otra universidad, no se necesita tener un doctorado en matemáticas para entender que el dinero no da.
Claro, que del otro lado--de la administración universitaria--una reestructuración es urgente.
Cursos que no son costo efectivos debe ser analizados. El ofrecer incentivos a los profesores para que participen en los comités, deben ser analizados. Según algunas fuentes, una parte de su salario es destinado a estos menesteres, cuando debería ser un ofrecimiento ¡sin cobrar por ello! Los sobre $100 millones asignados a la presidencia, aseguran estas fuentes, no son justificables, sino pura burocracia.
Por todo esto, entre otras cosas, nadie tiene la razón.